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martes, 15 de julio de 2014

Tomates rellenos de arroz


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Los tomates rellenos de arroz es un plato sencillo de preparar que gusta a todos. Esta receta es típica de Roma, venden tomates especiales para relleno pero yo utilizo los de toda la vida, la condición es que estén maduros. Se pueden preparar con antelación conservarlos en el frigorífico y cocinarlos en el momento de la comida.

Ingredientes para 12 tomates;

Tomates maduros de unos 150 gr. cada uno;
Arroz bomba, 320 gr.;
un diente de ajo; perejil, 10 hojas de albahaca;
sal, pimienta, aceite;
opcional: 80 gr. queso rallado, y queso semi curado en dados.
Lavamos y secamos los tomates, cortamos la parte superior y la conservamos. Vaciamos con una cucharilla la parte interior, todo el contenido lo reservamos en una fuente. Sofreímos el ajo, cuando esté dorado lo retiramos y el aceite lo mezclamos con la pulpa de tomate que previamente la hemos pasado por el pasa puré o la batidora. Añadimos el arroz y lo dejamos reposar  al menos 30 minutos con el perejil y la albahaca, salamos y pimentamos.    
Esta receta la he hecho sin queso, la quería ligera, si queréis se puede añadir al arroz el queso rallado antes de rellenar los tomates. Con una cuchara vamos llenando los tomates vacíos con un taco de queso en el centro. Los tapamos con la parte de tomate que habíamos conservado.
Se colocan en una fuente y los metemos en el horno durante 30 minutos a 180 grados. Ya están listos para comer y veréis que buenos están.
A veces se cocinan con una base de patatas en lonchas que absorben el jugo que sueltan los tomates cuando están en el horno. 










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martes, 8 de julio de 2014

Atardecer en Villa Adriana

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 Anochecer en Villa Adriana, sugestiva y enigmática.




 













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Torre della Scimmia o de la Mona


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De las muchas torres que hay en la Roma medieval una de las pocas que aún está intacta es esta torre que se piensa que fue levantada por los Frangipane. En via dei Portoghesi, entre via del Pianellari y via dell’Orso, a dos pasos de Piazza Novona, encontramos esta torre llamada de la Monadella Scimmia” en recuerdo a un acontecimiento ocurrido hace más de cuatrocientos años.
Cuenta una antigua y famosa leyenda popular romana que aquí vivía una familia noble con un bebé y una mona de nombre Hilda que siguiendo la moda frívola de la época la había elegido como animal doméstico. La mona estaba domesticada, y campaba libre por la casa, hacía compañía a los miembros de la familia, y obedecía al silbido de su amo. Un día la mona cogió al bebé en brazos imitando a la medre del recién nacido y subió hasta la parte más alta de la torre. Los padres al ver la escena y desesperados comenzaron a rezar e hicieron un voto a la Virgen, si la niña es restituida sana y salva, colocaría una escultura de la Virgen en la cima de la torre y mantendría encendido un farol votivo toda la vida. Como era de suponer al silbido del dueño la mona descendió y abandonó al bebé en la torre. El padre mantuvo la promesa y dejó la obligación a las generaciones futuras de mantener el farol encendido siempre de frente a la Virgen.  
La Torre, durante los siglos posteriores ha cambiado de propietario, pero, en la cima, en el lugar donde la mona depositó el bebé, sigue la lámpara encendida iluminando a la Madonna.
No se sabe que ocurrió con la mona, pero intuyo que tuvo un mal fin.  

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